miércoles, 1 de junio de 2011

Indie Cindy

Colchón abajo de la autopista. No al aire libre, en una casa que queda abajo, está pegada, es medio subterránea porque está como abajo de la tierra, pero la entrada da a la superficie. No sería subterránea si no estuviera la autopista arriba, digamos.
Decía... Colchón abajo de la autopista, un rayito de sol que permite vislumbrar más o menos la habitación, colillas por el suelo, el placard abierto con mucha ropa arrugada y desordenado, un chabón con unos auriculares puestos sentado en la cama, en ropa interior y con una remera agujereada. La habitación es toda de madera vieja, bah, o al menos el piso, las paredes no sé bien, y creo que no hace falta decir que la luz está apagada, porque es de día, pero las cortinas están cerradas.
Hace tres horas ya que lo único que hace es estar tirado ahí escuchando música, y lo único que cambia es su posición o la cantidad de cigarrillos que van quedando en la caja.
No sé qué hacer, nunca me había imaginado que Fran podía llegar a reaccionar tan mal. Bueno, no sé si está mal, qué sé yo, es verdad que siempre le gustó escuchar música y estar tranquilo en momentos duros... Pero no es eso solo, no está laburando, está mucho más flaco, hace tiempo que los pibes no lo ven, ellos no tienen idea en qué anda, él no habla con nadie.
¿A mi? ¡Me odia! La última vez que hablamos estaba re enojado, no sé qué onda, pero me tenía mucha bronca, me lo dijo. No me quería ni ver. Por eso no lo llamé todavía, no creo que quiera verme y él ni se ocupó en ver en qué andaba. Es como que me dejó la impresión de que él pensaba que de mi no podría venir nada bueno y quería cortar todo: No se atrevió a decirlo, no fue explícito, pero estaba ahí. Yo solo estoy poniendo de manifiesto lo que sentí que se dejó por sentado en esa charla, digamos.
Obvio que lo extraño, obvio que no entiendo nada, ¡si me ves tranquila ahora es porque si no te hablo así exploto! No hay un día que no piense en él. Y ya pasó más de un mes.
No sale, está vencido... Y perdón, pero no quiero que me arrastre, yo ya lo intenté. Me tragué todos mis impulsos -sabés como soy- y quise darle lo mejor y hacer las cosas bien. Él dice que no fui sincera. Pero nunca mentí, y de todos modos, te puedo asegurar que él está como está no por mi, yo solo contribuyo un poco, si no porque venía muy en la mierda y no pudo más: Se agarró de eso para permitirse implosionar.
Ni Juan, ni Leo, ni mucho menos Joaquín, Pablo y Fede tienen que ver, porque ellos no existían para mi antes, y Juan y Leo nunca me importaron, él lo sabía.
Ahí se movió, ¡va a salir! ¿Que no le diga nada? ¿¡Qué!? ¡No me voy a ir! ¡No fue mi culpa! ¡Él me ama!
Está bien, ¿ahora no me vas a dirigir la palabra vos? No me voy a alejar eh, él sabe que lo vengo a ver todos los jueves aunque nunca se lo haya dicho, lo sabe. Y no sale. Y vos sabés que si sigo adelante es porque no me queda otra. Pero hoy sí.
¡Me chupa un huevo Fede! Y Pablo y Joaquín nunca fueron opciones reales. Mirá, ahí sale por la entrada de la autopista. ¡Vamos a buscarlo! ¿En serio te vas a quedar ahí? ¡Vamos! Está cruzando la calle, va a venir para acá, vamos a encontrarlo.
¡Fraaaaaan! ¡Ey, hola!
- Se escucha el ruido de ruedas tratando de desviarse -
Ay, no... ¡No! ¡No, por Dios! No, no, no, no...
¡Andate! Yo qué sabía que iba a pasar. Dejá de culparme por todo. Andate, dejame con él sola. Por dios, no, Juan... Mi amor.
Eras el único, no, por dios... No...








-No está terminado, es un boceto y no sé?-

domingo, 22 de mayo de 2011

textitos cortitos

Pequeña flor aplastada por un oficinista.

-

No existen los espejos cuando estoy borracha.

-

Ey, sabés lo que pienso. Y quiero repetírtelo.

-

No más voces gritando cosas ininteligibles.
Atentamente,
La administración.

-

Margen de descontrol para llevar bien la vida!

-

El sonido disparador de nervios rotos. Difícil de tratar.

-

Cigarrillo humeante, lugar del gran rechazo.

-

Me diste muy poco tiempo para que me chocara, te pidiera volver, y después siguiera.

-

¿Los más lindos del mundo? Sin lugar a dudas, los ingenuos.

-

Amor en invierno.

-

Cocina rústica y platos limpios, una almohada quizás. Y no más relojes.

-

La monotonía lastima.

-

No me importa nada. Quiero realidad.



sábado, 21 de mayo de 2011

De cómo vivir en una burbuja. Esta es la historia de muchos, la más repetitiva de todas, y una de las más calladas. Las calles sangran esa historia pero, como todo, la sangre se seca, aunque cueste limpiarla.
No hay un protagonista o un personaje principal en este relato, hay voces que han dejado su marca, pero todas son finitas. Es la única manera de transcender un poquito más allá de la propia muerte. De seguir aunque el cuerpo no de más. Suena muy bien, ¿pero para qué sirve? No se puede obviar la utilidad hoy, ya no, eso es lo que muchos olvidan. Es por eso que solo unos pocos logran cruzar esa barrera, los que entendieron que, para dejar algo plasmado, se necesita dejar más que el cuerpo en una pasión, y llegar a dar aunque sea un poco más.
¿La recompensa? Ordas de gente cantando, los gritos no han de desaparecer nunca del aire. ¿El motivo? A nadie le gusta la incertidumbre.
Esta es la historia de muchos, la más repetitiva de todas, y una de las más calladas. No se ha sabido de nadie que la haya entendido y, aún así, haya podido contarla.

martes, 26 de abril de 2011

Pequeñita, no te quedes sentada en el suelo. Levantate, caminá, saludame otra vez. El gato no va a volver a pasar por ahí, no importa cuanto lo esperes. Pequeñita, ya lo buscamos, nena, él ya no va a venir.

Con sueño, sola, acurrucada en aquella esquina, imagina como el reloj se va deteniendo progresivamente. Muchachita, vuelve a alumbrarnos con tu risa que hace falta cuando se hace de día. Chiquita no te canses tan rápido, volvamos a correr.

Cuando estoy cansado y el frío hace que se me congelen las orejas, tu beso con chocolate caliente en la mejilla es muy reconfortante, ¿por qué ya no me lo das más? Negrita, sin eso me dejás lánguido, dale, saludame de nuevo.

Pequeñita, no te quedes sentada en el suelo. Levantate, caminá, saludame otra vez, te prometo que vamos a salir a buscarlo juntos.