De cómo vivir en una burbuja. Esta es la historia de muchos, la más repetitiva de todas, y una de las más calladas. Las calles sangran esa historia pero, como todo, la sangre se seca, aunque cueste limpiarla.
No hay un protagonista o un personaje principal en este relato, hay voces que han dejado su marca, pero todas son finitas. Es la única manera de transcender un poquito más allá de la propia muerte. De seguir aunque el cuerpo no de más. Suena muy bien, ¿pero para qué sirve? No se puede obviar la utilidad hoy, ya no, eso es lo que muchos olvidan. Es por eso que solo unos pocos logran cruzar esa barrera, los que entendieron que, para dejar algo plasmado, se necesita dejar más que el cuerpo en una pasión, y llegar a dar aunque sea un poco más.
¿La recompensa? Ordas de gente cantando, los gritos no han de desaparecer nunca del aire. ¿El motivo? A nadie le gusta la incertidumbre.
Esta es la historia de muchos, la más repetitiva de todas, y una de las más calladas. No se ha sabido de nadie que la haya entendido y, aún así, haya podido contarla.
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