domingo, 22 de mayo de 2011

textitos cortitos

Pequeña flor aplastada por un oficinista.

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No existen los espejos cuando estoy borracha.

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Ey, sabés lo que pienso. Y quiero repetírtelo.

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No más voces gritando cosas ininteligibles.
Atentamente,
La administración.

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Margen de descontrol para llevar bien la vida!

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El sonido disparador de nervios rotos. Difícil de tratar.

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Cigarrillo humeante, lugar del gran rechazo.

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Me diste muy poco tiempo para que me chocara, te pidiera volver, y después siguiera.

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¿Los más lindos del mundo? Sin lugar a dudas, los ingenuos.

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Amor en invierno.

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Cocina rústica y platos limpios, una almohada quizás. Y no más relojes.

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La monotonía lastima.

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No me importa nada. Quiero realidad.



sábado, 21 de mayo de 2011

De cómo vivir en una burbuja. Esta es la historia de muchos, la más repetitiva de todas, y una de las más calladas. Las calles sangran esa historia pero, como todo, la sangre se seca, aunque cueste limpiarla.
No hay un protagonista o un personaje principal en este relato, hay voces que han dejado su marca, pero todas son finitas. Es la única manera de transcender un poquito más allá de la propia muerte. De seguir aunque el cuerpo no de más. Suena muy bien, ¿pero para qué sirve? No se puede obviar la utilidad hoy, ya no, eso es lo que muchos olvidan. Es por eso que solo unos pocos logran cruzar esa barrera, los que entendieron que, para dejar algo plasmado, se necesita dejar más que el cuerpo en una pasión, y llegar a dar aunque sea un poco más.
¿La recompensa? Ordas de gente cantando, los gritos no han de desaparecer nunca del aire. ¿El motivo? A nadie le gusta la incertidumbre.
Esta es la historia de muchos, la más repetitiva de todas, y una de las más calladas. No se ha sabido de nadie que la haya entendido y, aún así, haya podido contarla.